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Uruguay es reconocido hace mucho como un país con una democracia sólida. Una de las bases de esta solidez es su cultura política (que se compone, entre otras cosas, de los valores y creencias de los ciudadanos respecto al régimen de gobierno).
En estudios comparados de opinión pública, como el Latinobarómetro (que se realiza desde 1995), Uruguay siempre ha ocupado lugares de destaque.
Una nueva edición de Latinobarómetro (cuyo trabajo de campo en Uruguay se realizó por Equipos Consultores durante el primer semestre de 2026), muestra la confirmación de algunos de los rasgos más notorios de la cultura política uruguaya, pero también algunas variaciones que constituyen señales de alerta.
El apoyo a la democracia
Casi dos de cada tres uruguayos dicen que “la democracia es preferible a cualquier otra forma de gobierno”. Aproximadamente uno de cada ocho considera que “en algunas circunstancias un gobierno autoritario puede ser preferible”, y uno de cada seis afirma que les “da lo mismo” el régimen de gobierno.
Por tanto, con claridad, la amplia mayoría de la población uruguaya tiene concepciones preferentemente democráticas, aunque casi un tercio (sumando las últimas dos categorías) puede ponerlas eventualmente en duda.

Las convicciones democráticas de los uruguayos, aunque siguen siendo mayoritarias, están menos extendidas que antes. Miradas en mediano plazo, podrían identificarse algo así como dos grandes etapas: una larga desde 1995 hasta 2015, en la que el apoyo a la democracia se ubicó casi siempre por encima del 75% (e incluso en el primer tramo sostenidamente por encima del 80%); y una segunda etapa podría marcarse desde 2016 en adelante, en la que se notan dos características: a) una disminución del apoyo promedio (en la primera etapa el promedio es de 78%, y en la última década de 68%); y b) una mayor volatilidad de los resultados, lo que dificulta hablar de una “tendencia” clara, más allá de que el “escalón” sea más bajo que el anterior.

En términos comparados con otros países del continente, estos resultados siguen siendo destacados. En esta última medición, Uruguay ocupa el segundo lugar, solo por debajo de Argentina, y muy por encima del promedio regional. Es decir, a pesar de la disminución reciente, la característica distintiva de nuestro país en el conjunto de la región se sigue manteniendo. En la mayor parte de la región, el apoyo a la democracia no llega al 50% de la población.

Satisfacción con la democracia
Un indicador diferente, que también releva el Latinobarómetro, es la “satisfacción con la democracia”. Una cosa es el apoyo conceptual al régimen de gobierno (que refleja una estructura de valores) y otra cosa es la evaluación puntual respecto a cómo este régimen está funcionando en la actualidad.
En este tema, la opinión de los uruguayos se divide en dos. En 2026 casi la mitad de la población está “muy satisfecha” o “más bien satisfecha” con respecto a cómo la democracia funciona en nuestro país, y otro tanto está “no muy”, o directamente “nada” satisfecha.

Contrastando los resultados de este indicador con los del anterior, la lectura es clara: el apoyo teórico a la democracia (64%) es mayor a la satisfacción con su funcionamiento (48%). De acuerdo a Latinobarómetro, hay un núcleo de 16% de uruguayos (la diferencia) que se consideran “demócratas insatisfechos”. La literatura académica ha trabajado intensamente en décadas pasadas sobre esta categoría, intentando descifrar en qué medida la persistencia de insatisfacciones durante largos períodos de tiempo podría representar una amenaza para la valoración del sistema como tal.
Cuando se analiza la evolución temporal de la satisfacción con la democracia, los resultados muestran mucha mayor variabilidad que las convicciones sobre el régimen democrático como tal. Es un indicador que la mayor parte del tiempo ha mostrado en Uruguay juicios predominantemente positivos (en algunos casos cercanos al 80%), y otros donde el saldo fue negativo, asociados a crisis económicas y políticas (2003-2004) o climas políticos muy tensos (2018, post renuncia del vicepresidente Raúl Sendic). En 2026 mantiene un balance casi empatado, apenas positivo, pero cayendo respecto a las mediciones previas.
Algo en el funcionamiento de nuestra democracia empieza a generar algún malestar en la población, coincidiendo con niveles más altos de desinterés en la política y pérdida de confianza en el liderazgo político, aspectos analizados en otros estudios de Equipos Consultores.

A pesar de esta caída, la comparación con el resto de la región nuevamente deja a Uruguay bien parado. Después de El Salvador (que con 66% de satisfacción se despega del resto), Uruguay se encuentra en un segundo escalón junto con Costa Rica y Argentina, y muy por encima del promedio de la región.

¿Un gobierno no democrático?
Latinobarómetro también interroga a los ciudadanos si les importaría que “un gobierno no democrático llegara al poder si soluciona los problemas” del país. Ante esta pregunta, la opinión de los uruguayos se divide. Algo más de la mitad (52%) rechaza esta posibilidad, pero 45% se muestra de acuerdo con la alternativa propuesta.

Este resultado parece contradictorio con el mayoritario apoyo a la democracia declarado en el primer indicador y, al menos en parte, podría serlo. Pero, en realidad, son indicadores de naturaleza diferente. El primero apunta a medir un valor en abstracto, y el segundo está más conectado con las insatisfacciones y las necesidades concretas (es decir, más asociado al segundo indicador). Tampoco puede interpretarse que un gobierno “no democrático” signifique para el público necesariamente una dictadura o un régimen autoritario, ya que para las personas los significados de democracia son múltiples y, por lo tanto, su ausencia también puede significar cosas diferentes.
Pero, en todo caso, en combinación con los indicadores anteriores, también representa una alerta respecto a la solidez de las convicciones democráticas de los uruguayos.
Esta alerta se acentúa cuando se analiza la evolución histórica. Si bien esta pregunta ha sido menos regular que las otras, en la serie de Latinobarómetro se aprecia que la medición de 2026 es, en Uruguay, la que muestra un menor rechazo a la alternativa no democrática.

Pero, una vez más, la alerta puede matizarse con la comparación internacional. El apoyo a “un gobierno no democrático que solucione los problemas” es mayor en la mayoría de los países de América Latina. De hecho, Uruguay se encuentra dentro del grupo que menos aceptaría una propuesta de este tipo.

En balance
Las convicciones democráticas de los uruguayos, y la satisfacción con su funcionamiento, muestran luces y sombras. Los resultados pueden considerarse buenos o muy buenos en términos de apoyo conceptual a la democracia, y más matizados, con juicios divididos, en torno a la satisfacción con el funcionamiento democrático. Asociado a esto último, emerge un grupo que podría aceptar una alternativa no democrática. La comparación regional deja al país, como es habitual, bien parado. Pero la comparación consigo mismo muestra, en todos estos indicadores, señales que atender.
Ficha técnica:
El presente informe fue elaborado sobre la base de la encuesta realizada en el marco del estudio comparado de opinión pública Latinobarómetro 2025-2026. En Uruguay, el trabajo de campo fue realizado entre el 13 de mayo y el 15 de junio de 2026. Las encuestas fueron realizadas con metodología presencial (cara a cara).
El universo de estudio fueron todas las personas de 18 años y más, residentes en todo el territorio nacional.
El tamaño muestral efectivo fue de 1.200 casos. El margen de error máximo esperado es de ±3.7 puntos porcentuales, dentro de un intervalo de confianza del 95%, considerando el efecto del diseño muestral.
Las personas encuestadas de forma presencial fueron seleccionadas mediante una muestra estratificada y probabilística de puntos muestrales, correspondientes a segmentos censales, con asignación proporcional a la población total. Dentro de cada punto muestral, los hogares fueron seleccionados mediante ruteo aleatorio y, finalmente, los entrevistados mediante cuotas de sexo y edad.
Preguntas aplicadas:
- ¿Con cuál de las siguientes frases está Ud. más de acuerdo?
- La democracia es preferible a cualquier otra forma de gobierno
- En algunas circunstancias, un gobierno autoritario puede ser preferible a uno democrático.
- A la gente como uno, nos da lo mismo un régimen democrático que uno no democrático
- En general, ¿Diría Ud. que está muy satisfecho, más bien satisfecho, no muy satisfecho o nada satisfecho con el funcionamiento de la democracia en Uruguay?
- Por favor, dígame si está muy de acuerdo, de acuerdo, en desacuerdo o muy en desacuerdo, con las siguientes afirmaciones.
- No me importaría que un gobierno no democrático llegara al poder si resuelve los problemas