17 . 9 . 2018 Volver al listado

8 razones para tener precaución sobre las encuestas que miden internas

Hay al menos ocho elementos que es importante tener en cuenta al leer encuestas sobre internas de partidos, para dar un contexto adecuado a los datos.

  1. Mayor margen de error. Si la muestra total tiene, como en este caso, 1367 entrevistas, y un margen de error de 2,6%, al analizar la “interna” de un partido se está en realidad analizando una “muestra” más chica, y el respectivo margen de error aumenta. Las fichas técnicas dan cuenta de este margen de error en cada caso.
  2. Tiempo. Aún estamos lejos de las elecciones internas, por lo que no necesariamente las personas han reflexionado mucho sobre el tema. Las opiniones expresadas en este contexto pueden ser sólidas en algunos casos, y posiblemente más débiles en otros.
  3. Lealtades. Es sabido que para las personas en Uruguay, cambiar de intención de voto de un partido político a otro es una decisión en muchos casos difícil. Sin embargo, cambiar de preferencia por un candidato en la interna de un partido es mucho más sencillo. Las personas pueden cambiar incluso varias veces de preferencia por candidato en una interna. Esto explica que la “volatilidad” de las preferencias por candidato sea mayor en la interna que en la elección a partidos. Asociado con el factor anterior (tiempo), esto significa que mucho podría aún cambiar.
  4. No todos votan. Las internas son elecciones de voto no obligatorias y efectivamente, no todo el mundo vota. Si los simpatizantes de un partido que votan tienen preferencias algo distintas que los simpatizantes de un partido que finalmente no van a votar, esto tiene impacto sobre los resultados. Por distintos motivos, las encuestas no siempre son herramientas eficaces para estimar quiénes efectivamente concurrirán a votar y quiénes no.
  5. Listados. La medición con “listados” de candidatos tiene algunos puntos débiles. En primer lugar, porque proporciona a los entrevistados de información que quizá el entrevistado no tiene (sobre quién es candidato por ejemplo), y por eso en algún sentido “incide” sobre el “estado puro” de la opinión. En segundo lugar, porque mientras no estén definitivamente oficializados los candidatos, siempre puede ser discutible quién integra el listado y quién no. Y la integración de listados con diferentes nombres puede modificar las decisiones de preferencia del público
  6. Estructuras. La medición de preferencias internas “por candidato” muchas veces subestima la importancia que pueden tener algunas estructuras partidarias de militancia, fundamentalmente en el interior del país. Particularmente en elecciones no obligatorias, el peso de “la estructura” puede impulsar a algunos candidatos a votar por encima de lo que registran en las encuestas, o viceversa. El peso de “las estructuras” no es suficiente para revertir totalmente una elección, pero sí para afectar en más o en menos el desempeño electoral de un candidato o sector.
  7. Visibilidad. Las preferencias de los electores se miden, a esta altura, mezclando algunos candidatos ampliamente conocidos por los votantes, y otros que no son tan conocidos aún. En este momento de la campaña, es natural que los ciudadanos tiendan a inclinarse más por los candidatos conocidos.
  8. Las encuestas se equivocan. En realidad aciertan mucho más de lo que se equivocan pero, a veces, se equivocan. Cuando se equivocan en general lo hacen por diferencias relativamente menores aunque, a veces, se equivocan por diferencias grandes. La encuesta es una herramienta de aproximación, no de precisión. La encuesta es siempre una medición del pasado, no un pronóstico sobre el futuro. Por tanto, es bueno tomarse en serio las encuestas (la mayor parte de las veces aciertan), pero posiblemente no es tan bueno tomárselas demasiado en serio. Desconfiar un poco quizá no sea un mal consejo.
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