3 . 11 . 2014 Volver al listado

El crédito a las familias luego del auge

Por Ec. Alejandro Cavallo, director de Economía

En los últimos años, las remuneraciones reales de los hogares han crecido significativamente, lo que motivó un aumento sustancial del consumo y la toma de créditos por parte de las familias. ¿Los niveles de endeudamiento alcanzados son normales? ¿Hay sobreendeudamiento de las familias? ¿Qué podemos esperar en los próximos trimestres?

MOROSIDAD

Es esperable desde el punto de vista teórico, y está documentado empíricamente, que la entrada de una economía en un ciclo adverso (una recesión o incluso una desaceleración de importancia) genera aumento de la morosidad de los créditos en general. Y el aumento de los "incumplimientos" de los deudores, de ser de importancia, tendría efectos no menores sobre el sistema financiero, ya sea afectando directamente la rentabilidad de las instituciones o generando problemas de solvencia entre las que se encuentren más expuestas.

La vulnerabilidad del sistema financiero en general aumenta luego de un boom o auge de actividad y crédito. En el boom, las condiciones para concesión de préstamos suelen relajarse, deteriorando la calidad de la cartera. Esto se debe a que los bancos y otros agentes financieros tienen fuertes incentivos a prestar más, puesto que, de no hacerlo, desaprovechan oportunidades de generar ingresos y rentabilidad con clientes que aparentemente son seguros. El problema es que, en el afán por aprovechar las oportunidades que aparentemente brinda la parte alta del ciclo, las instituciones prestan peor que en momentos normales. Un banco siempre está expuesto a caer en una "selección adversa", es decir, a trabajar con clientes más riesgosos que el promedio (quienes toman créditos son más proclives a correr riesgos, que quienes no lo hacen). A lo anterior, se suma el hecho de que en períodos de boom, los demandantes de crédito asumen riesgos adicionales. Este proceso aumenta la posibilidad de incobrabilidad, ante una eventual reversión en el ciclo económico.

CONSUMO

El proceso descrito anteriormente aplica también al caso de las familias. Y el crédito a este segmento viene teniendo un peso cada vez mayor en los portafolios de bancos y, evidentemente, son fundamentales en administradoras, financieras y cooperativas de crédito al consumo. En efecto, los bancos públicos y 3 de los bancos privados tienen a las familias como el principal destino de sus créditos. Los créditos a las familias representan 35% del total del sistema bancario, siendo el principal sector de destino, por encima de la industria, el agro o el comercio, considerados individualmente.

En los últimos años hemos visto una fuerte expansión del crédito, que comenzó a desacelerarse hace algunos meses. Esto es consecuencia natural del menor ritmo de crecimiento de la actividad económica, lo que llevó a un aumento leve de la morosidad. Pero además del efecto antedicho, se le suma o sumará el impacto del deterioro de la situación macroeconómica general. Esto incluye los efectos de un aumento en la tasa de desempleo y una caída en la de empleo (que no hemos visto con claridad todavía), así como una desaceleración en los ingresos de los hogares en general.

LA DEUDA

El endeudamiento de los hogares en relación a sus ingresos ha aumentado en los últimos años. Sin embargo, los indicadores se mantienen en niveles relativamente bajos en la comparación con países de la región. En parte, el ratio de endeudamiento es menor debido al menor desarrollo relativo que todavía tiene el mercado de créditos hipotecarios en nuestro país. Cuando se analiza la evolución del ratio referido, se observa que no es inquietante, ni en nivel ni en tendencia. En efecto, el endeudamiento promedio de los hogares en relación a los ingresos se ha ubicado cerca de 19% a comienzos de 2014 (cuando se incluyen las grandes administradoras se agregan unos 4 puntos más). Adicionalmente, si bien la tendencia de los últimos años ha sido creciente, está en línea con un contexto macroeconómico de fuerte dinamismo y no muestra un crecimiento insostenible.

Sin embargo, la lectura anterior merece algunas consideraciones. En primer lugar, los indicadores refieren al promedio. En el indicador se incluyen familias endeudadas y también no endeudadas. Por tanto, es evidente que el mismo indicador calculado sólo para familias endeudadas es sustancialmente mayor dado que aproximadamente 1 de cada 3 familias tiene endeudamiento (posiblemente llegue a 60% o 75% del ingreso, en promedio). En segundo lugar, porque las cifras anteriores, si bien incluyen las instituciones más relevantes como bancos y administradoras, no consideran otras de menor porte o informales que también ofrecen préstamos a las familias. De esta forma, que los indicadores globales no muestren una situación delicada a nivel agregado no implica que no haya determinados segmentos que estén algo comprometidos ante un cambio de importancia en el ciclo.

COMENTARIOS FINALES

En el ciclo expansivo que comenzó en 2003 hubo una diferencia notoria respecto al boom anterior, en parte como consecuencia del aprendizaje que dejó la crisis de 2002.

En efecto, medidas del regulador del sistema financiero conjuntamente con acciones específicas de las instituciones financieras llevaron a acompasar la nominación de los créditos a los ingresos del solicitante (lo que redujo sustancialmente el riesgo de tipo de cambio) y a buscar coberturas ante determinados eventos específicos (seguro de desempleo, por ejemplo).

A pesar de estas medidas de contención y asumiendo que los efectos de una suba del tipo de cambio serán focalizados, para transitar adecuadamente el proceso de desaceleración será clave la magnitud de la suba del desempleo. A su vez, la evolución de la desocupación estará vinculada, entre otros, a la rapidez con que los agentes procesen una flexibilización en los ajustes salariales. Si este proceso es rápido, veremos aumentos moderados en el desempleo y la morosidad y, si bien los ingresos de las familias crecerán menos o caerán en términos reales, tendrán la oportunidad de recortar gastos y adaptarse a la nueva realidad (aunque con dificultades). Por el contrario, si se mantiene la rigidez en los ajustes de las remuneraciones, entonces las empresas ajustarán bajando empleos y observaremos mayor cantidad de familias que se quedarán sin ingresos y que tendrán problemas para afrontar los pagos de los préstamos contraídos.

El proceso de deterioro anterior será de menor magnitud que en 2002 y no será tan generalizado. Estará focalizado en determinados segmentos, caracterizados por tener arreglos laborales pactados a menor plazo, como quienes trabajan a destajo, por jornal o con contratos a término, que predominan en los segmentos socioeconómicos medios bajos o bajos. Las instituciones que tienen proporciones sustanciales de su cartera de créditos colocada en estos segmentos serán las más afectadas, en caso que se profundice la desaceleración de la economía en los próximos trimestres.

(Artículo publicado en el suplemento Economía y Mercado de El País el lunes 3 de noviembre de 2014. Haga click aquí para leer la nota.)

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