31 . 5 . 2013 Volver al listado

Los uruguayos y el trabajo

Por Ignacio Zuasnabar

Las declaraciones de Mujica esta semana en España, afirmando que los uruguayos tenemos como uno de nuestros defectos que “somos medio atorrantes, no nos gusta tanto trabajar”, generaron reacciones políticas diversas. Más allá de lo oportuno o inoportuno del momento y lugar en que Mujica realizó esta afirmación (ante un grupo de importantes empresarios españoles), las encuestas de opinión pública nos ayudan a entender un poco mejor si la afirmación de Mujica es más o menos correcta o no.

El Estudio Mundial de Valores, realizado por Equipos MORI en 2011 incluye muchas preguntas respecto al trabajo. Una de ellas mide, directamente, la importancia que distintas cosas tienen en la vida de las personas. De acuerdo a este indicador, los uruguayos dan gran importancia al trabajo. Casi todos los ciudadanos (99%) mencionan a “la familia” como un elemento importante o muy importante en sus vidas, y en un segundo escalón, muy cerca entre sí, se ubica “el trabajo” (90%), el “tiempo libre” (87%), y “los amigos” (82%). En cambio, “la religión” (39%) y “la política” (29%) son importantes para sectores bastante más pequeños.

Desde esta óptica, entonces, el trabajo parece ocupar un lugar destacado para los uruguayos. Nueve de cada diez lo considera importante o muy importante en su vida, proporciones que son muy similares a las de otros países (latinoamericanos o europeos) que puedan considerarse para comparar.

Sin embargo, hay otra forma de ver el asunto. El Estudio Mundial de Valores también mide una batería de indicadores que pregunta a los ciudadanos cuáles son las cosas más importantes para inculcar a los niños (de una lista de 15 se pueden elegir las 5 principales). El supuesto de fondo es que, a la hora de elegir qué transmitir a los niños, es cuando verdaderamente las personas están reflejando sus valores propios.

Pues bien: en este caso el “trabajo duro” no es mencionado a la cabeza de las preocupaciones. Cualidades como la “tolerancia y el respeto” y el “sentido de responsabilidad” son los más mencionados (82%), y luego la “generosidad” (53%), la “obediencia” (52%) y la “independencia” (48%). El “trabajo duro” es mencionado por algo más de uno de cada cinco (22%), en el mismo nivel que el “ahorro” (21%) y que la “imaginación” (20%), y apenas por encima de la “fe religiosa” (16%).

Desde esta óptica entonces, el “trabajo duro” no parece tan central para los uruguayos. Esta lectura se refuerza cuando se compara con otras sociedades. En Argentina, por ejemplo, el Estudio Mundial de Valores de 2006 mostraba que el 55% mencionaba al “trabajo duro” como uno de los cinco valores más importantes de enseñar a un hijo. Dos veces y media más que los uruguayos. Yendo más allá, el promedio mundial de 38 sociedades medidas entre 2011 y 2012 es incluso mayor (66%), tres veces mayor que el de los uruguayos. Y en algunos países como India, la elección del trabajo duro como valor prioritario es casi universal (95%).

Al menos en perspectiva comparada, los dichos del Presidente parecen tener sustento. Más allá de que hay países donde la valoración es menor que en Uruguay, en este “ranking” los uruguayos aparecemos de mitad de tabla hacia abajo.

Pero, ¿una baja valoración del trabajo es necesariamente un atributo “negativo” para las sociedades? Por un lado, puede serlo. El trabajo es un mecanismo fuerte de integración social y económica, y un ámbito importante de incorporación y transmisión de valores. La pérdida aguda de la valoración del trabajo, en la medida en que lleve a la desestructuración de los espacios y las dinámicas laborales, podría tener entonces consecuencias negativas para la sociedad.

Pero también es cierto que no necesariamente una baja valoración del trabajo se asocia con problemas de desarrollo social y económico. Por el contrario, una de las características de la posmodernidad es que., las sociedades que han alcanzado altos niveles de desarrollo han registrado una pérdida relativa de centralidad del trabajo (al tiempo que ganan centralidad otros aspectos de la vida de las personas, como el uso de su tiempo libre). No es casualidad que Suecia, por ejemplo, sea el país del mundo donde menos proporción de ciudadanos (14%) eligen el “trabajo duro” como uno de los cinco valores más importantes a transmitir a sus hijos.

Entonces, hay muchas formas de ver este asunto. Como siempre, probablemente se trate de una cuestión de equilibrios. Y, como siempre, la comparación internacional a veces es buena porque permite “ubicarnos” en un contexto más amplio, y a veces tiene problemas porque estamos comparando realidades que –inevitablemente- son diferentes entre sí.

Pero, volviendo al centro del artículo, y a modo de resumen, la información de opinión pública muestra que los dichos del Presidente no son totalmente correctos, pero probablemente lo sean parcialmente. La mayoría de los uruguayos considera al trabajo “importante” en su vida, pero menos de la cuarta parte lo elige dentro de las cinco cosas más importantes que enseñarle a un niño, proporción muy inferior a la del promedio mundial y a la de algunas sociedades cercanas como la argentina.

 

Ficha técnica:
Los datos provienen del Estudio Mundial de Valores, realizado en 2011 por Equipos MORI con el apoyo de DUCSA y la OPP. Las personas encuestadas fueron seleccionadas del total en base a una muestra probabilística de hogares, y aplicando cuotas de sexo y edad en la elección del entrevistado. En la última medición fueron entrevistadas 1000 personas de 18 años y más de edad en localidades urbanas de más de 10.000 habitantes entre los días 4 de octubre y 28 de noviembre de 2011. El margen de error esperado para una muestra de 1000 casos es de +-3.1%* considerando un intervalo de confianza del 95%.

Volver al listado

Noticias relacionadas