17 . 5 . 2012 Volver al listado

Banca minorista y cambio tecnológico

Por Ec. Alejandro Cavallo

En los últimos años la mayoría de los sectores económicos han sido afectados por el cambio tecnológico. En el caso del sector financiero, la introducción de la informática, los cajeros automáticos, las terminales de autoservicio y la banca "online" han cambiado radicalmente el modelo de negocios tradicional. ¿Cuáles son las principales tendencias de la banca minorista a nivel internacional? ¿La introducción del contacto por internet disminuye la importancia relativa de las sucursales y cajeros automáticos o estos siguen siendo relevantes para una adecuada distribución? ¿A qué ritmo se vienen implementando estos cambios en nuestro país?

E-BANKING. Los cambios en el negocio bancario minorista son diversos aunque, la introducción de internet y la banca electrónica para transacciones ( llamadas "online" o "e-banking"), está cambiando en forma sustantiva el modelo de negocio bancario. Y dichos cambios se producen en forma muy rápida. Por ejemplo, mientras llevó 18 años que los cajeros automáticos fuesen utilizados por al menos 50 millones de usuarios, se estima que llevó aproximadamente 2 años que el mismo número de personas adoptaran sistemas para aplicaciones bancarias en teléfonos móviles ("Mobile App Banking").

La introducción de los cajeros automáticos y las tarjetas de "cajero" (años después, "de débito") fue la primera aparición de un canal alternativo relevante. El primer intento de instalación de cajeros automáticos se produjo en Nueva York en 1939 pero fracasó y fue retirado meses después. Recién a fines de los sesenta se reintrodujo este tipo de terminales con éxito y se desarrolló definitivamente en los setenta. El segundo gran cambio fue brindar la posibilidad de realizar transacciones por internet (la introducción de la tarjeta de crédito fue una gran innovación, pero más de tipo "producto" que de tipo "canal"). La introducción del "e-banking" baja los costos de transacción y reduce la necesidad de capacidad instalada en la sucursal tradicional. Sin embargo, el canal "online" es a veces visto como complementario, de bajo costo, con pocas posibilidades de desarrollo.

Desde el punto de vista de los usuarios, lo que hace atractivo al canal "online" respecto al canal tradicional, es que es superior en ciertos atributos, entre los que se destaca el ahorro de tiempo y la simplicidad. En los países nórdicos, que tienen los mayores índices de uso del "e-banking", los clientes realizan el 90% de las operaciones vía internet. Este tipo de clientes van a la sucursal solo si es absolutamente necesario. Estos cambios disminuyen la utilidad de la sucursal tradicional, incluso generando dudas de si son necesarias. Si bien es claro que la red física está amenazada, presenta algunas ventajas como el relacionamiento personal. Además, aunque no parezca muy racional, algunos estudios encontraron evidencia que las personas perciben como relativamente más seguros a los bancos que tienen más sucursales. Por tanto, no está claro todavía cuál es la tendencia que predominará. En Estados Unidos algunos bancos operan casi sin sucursales, en tanto otros aumentan la red en paralelo con la introducción de nuevos canales.

CAJEROS Y SUCURSALES. La cantidad de transacciones realizadas mediante cajeros está positivamente relacionada con el nivel de bancarización, por un lado, y negativamente con el grado de utilización de tarjetas de crédito y débito para compras que hacen las personas.

Al respecto, en nuestro país operarán dos fuerzas contrapuestas en los próximos años. Por un lado, el aumento de la bancarización motivará un aumento del número de cajeros. Por otro, el mayor uso de tarjetas para compras y el uso de la banca "online" para pagos y transferencias serán factores que neutralizarán un aumento de las terminales automáticas. De hecho, en los países que tienen alto porcentaje de uso de banca por internet, no se observa una disminución en la cantidad de cajeros sino que disminuye la cantidad de extracciones y su monto promedio.

El hecho de que un mayor nivel de bancarización lleve a que las instituciones tengan que agregar más cajeros, en un escenario probable de menor utilización de estos, hace más difícil la decisión de cuánto aumentar la densidad de este canal así como dónde colocar las terminales. Con la misma lógica, será más difícil aún decidirse a abrir sucursales físicas adicionales. Incluso, la elección se hace más compleja si se toma en cuenta la creciente incorporación de operaciones financieras por parte de las redes de pago, a costos marginales reducidos. En este sentido, habrá que ver en qué lugares el aumento de la bancarización es suficientemente importante como para justificar una ampliación de la red, teniendo en cuenta la utilización esperada de los servicios en línea.

URUGUAY. En el cuadro adjunto se presentan los datos de los principales bancos de Estados Unidos, Chile y Brasil y un resumen de la situación de los principales cinco bancos de Uruguay. Del mismo se desprende que en las instituciones de nuestro sistema es posible realizar algunas de las solicitudes que los clientes declaran de su preferencia a través del canal "online". Es el caso de las puramente transaccionales, como la compra venta de moneda. Sin embargo, también muestra que hay algunas que pueden realizarse solo en algunas instituciones (solicitud de apertura de nueva cuenta) o directamente no es posible realizarlas por el momento en el canal "online".

Evidentemente, algunas operaciones como la compra de acciones u otros instrumentos financieros tienen limitaciones comerciales, legales u operativas. Sin embargo, la imposibilidad de pactar depósitos a plazo fijo pareciera responder a un desinterés relativo de nuestros usuarios (respecto a los de otros países) combinado con una restricción consecuente de la oferta.

COMENTARIOS FINALES. Las sucursales físicas y los cajeros automáticos posiblemente sigan aumentando, al influjo de nuestro tardío proceso de bancarización. Sin embargo, como consecuencia del aumento de los usuarios "online", dichos canales serán cada vez menos utilizados, especialmente por los segmentos de población más sofisticados y de menor edad. Este hecho implicará que sea menos crítica la decisión de apertura de sucursales en las instituciones con menor red y con clientes más jóvenes, mientras que hará más compleja la determinación del tamaño óptimo de red física en aquellas instituciones con mayor cantidad de sucursales y que tienen clientes con un perfil más tradicional.

(Artículo publicado en Economía y Mercado del diario El País el 25 de mayo de 2012)

Volver al listado

Noticias relacionadas