18 . 11 . 2010 Volver al listado

Las tarjetas de débito como medio de pago

Por Ec. Alejandro Cavallo

La tarjeta de crédito ha sido el medio de pago con más desarrollo en la segunda mitad del siglo XX, pero en los últimos años han surgido algunas alternativas que han llegado para quedarse. ¿Cuáles son los medios de pago que vienen mostrando mayor dinamismo? ¿Cuál es la situación de nuestro país en comparación con otras economías?

MEDIOS DE PAGO. Los medios de pago han contribuido de manera fundamental a agilizar las diversas actividades económicas a partir de la desaparición del trueque como principal mecanismo de intercambio de bienes entre agentes. Bienes diversos como la sal, cueros y otros similares, sirvieron de medio de pago hasta la generalización del uso de los metales. Luego, el papel moneda ganó terreno y sustituyó casi en su totalidad a los metales. Las monedas metálicas y el papel moneda han sido el principal medio de pago por más de 2.500 años, desde el siglo VII A.C. hasta mediados del siglo XX.

En la década de los cincuenta surgieron en Estados Unidos las tarjetas plásticas como una forma innovadora para comprar, en un primer momento en restaurantes y luego en hoteles y otros negocios. Primero las tarjetas se utilizaban como medio de compra y luego (muchos años después) se les agregó el atributo de poder financiar el pago de los saldos adeudados por las compras. A estos plásticos, sobre finales del siglo XX, les siguieron otros como las tarjetas de débito y las tarjetas prepagas. En los últimos años se sumaron los pagos por celulares y las transferencias por internet.

MONEDA VS. PLÁSTICOS. Los números sugieren que, en los países desarrollados, la cantidad de transacciones realizadas con papel (efectivo y cheques) ya fue superada por las transacciones realizadas con tarjetas. En particular, es relevante el crecimiento que se observa en el uso de las tarjetas de débito, que sustituyen pagos que antes se realizaban con efectivo, con tarjetas de crédito o con cheques. Sin embargo, la generalización en el uso de tarjetas, si bien ahora parece algo natural, no ha sido un proceso fácil. Para que el cambio efectivamente se produzca se requiere, por el lado de los consumidores, que perciban que el nuevo mecanismo de pago brinda claras ventajas comparativas respecto a los medios antes utilizados. Mientras tanto, por el lado de los comercios, se requiere que buena parte de estos tengan incentivos adecuados y la tecnología como para aceptar los nuevos mecanismos.

Los consumidores muestran buenos niveles de aprobación de los métodos de pago que utilizan habitualmente, siendo difícil que cambien de un instrumento a otro en forma repentina. Hay una gran inercia respecto a la forma de pago que se utiliza habitualmente. La introducción de los metales en sustitución del trueque significó una mejora más que marginal, evitando que fuera necesaria la equivalencia en el valor de los bienes a intercambiar y la simultaneidad en la operación. La introducción de la tarjeta de crédito (la posibilidad de comprar sin tener efectivo o disponible en el banco) también implicó un cambio más que incremental. Y más recientemente, la introducción de los pagos por internet también supone un cambio más que marginal, dado que introduce la posibilidad de pagar en cualquier momento y desde cualquier lugar físico.

Pero, ¿qué ventaja relativa más que marginal provee la tarjeta de débito respecto al resto de los medios de pago? En Estados Unidos, la tarjeta de débito fue sustituyendo al efectivo y al cheque. Sin embargo, algunos estudios indican que la sustitución más importante se dio respecto al cheque (las tarjetas de débito se promocionaban como "chequeras electrónicas"). Si tomamos en cuenta que en nuestro país el cheque no es un medio de pago difundido entre los consumidores, entonces no habría de esperarse un crecimiento sustancial de la tarjeta de débito en sustitución del cheque (salvo en algunos segmentos específicos). Por tanto, la tarjeta de débito eventualmente ganaría terreno sustituyendo mayormente a los pagos realizados en efectivo. Este proceso de cambio se basaría en las principales ventajas de las tarjetas de débito: reduce el tiempo y el riesgo dedicado a la obtención de efectivo en el banco o en un cajero automático, permite un registro de los gastos (si se lo compara con el efectivo) y auto-limita el gasto a los fondos disponibles, lo que posibilita evitar excesos de endeudamiento (si se lo compara con la tarjeta de crédito). Sin embargo, ninguna de estas ventajas parece ser claramente más que marginal, por lo que, para que este medio de pago se desarrolle en nuestro país, parece necesario la introducción de incentivos adicionales.

OTRAS EXPERIENCIAS. Hay dos indicadores básicos para realizar una comparación, que son, el grado de penetración, medido en cantidad de tarjetas per cápita y el uso, que puede ser medido a través de la cantidad de transacciones per cápita. Los datos muestran que nuestro país tiene menores registros de penetración y uso que los países de la región y mucho menores que los países desarrollados. En particular, Uruguay tiene una cantidad de plásticos (de débito y crédito) que representa la mitad, en términos relativos, de lo que tienen Brasil o Chile.

Cuando se comparan los datos de tarjetas de débito, también los indicadores son menores en nuestro país con respecto a los de la región. En particular, la brecha más notoria se observa en los ratios de uso, que son varias veces mayores en términos per cápita en Brasil o Chile que en nuestro país. Incluso, los registros de los países desarrollados son bastante mayores que los más altos de la región. Esto implica que los consumidores de dichos países se han habituado a pagar con este medio de pago en buena parte de sus compras regulares, algo que en la región y especialmente en Uruguay no es una práctica extendida. El análisis de estos datos parece indicar que en nuestro país hay espacio para aumentar tanto la penetración como el uso de los medios plásticos en general.

COMENTARIOS FINALES. Será condición necesaria para lograr el desarrollo sustancial de nuevos medios de pago, como la tarjeta de débito, que se produzca un quiebre en la inercia que tienen las preferencias de los consumidores respecto al efectivo, el método más utilizado a nivel de los pagos minoristas. La sustitución se irá dando en forma inevitable, pero será un proceso gradual en el que se requerirá visión de mediano plazo de todos los actores involucrados. Para que el cambio deje de ser incremental, como hasta ahora, será de importancia que se logre, entre otros, aumentar los niveles de bancarización, la cantidad de tarjetahabientes y la cantidad de comercios con terminales. Tanto los beneficios impositivos a partir de compras con plásticos como el hecho que una mayor proporción de las nóminas se paguen a través de cuentas bancarias o en tarjetas prepagas pueden contribuir con dicho proceso.

En los próximos años habrá más medios de pago disponibles y las personas probablemente utilizarán para cada tipo de transacción el medio de pago que mejor se adapte a cada situación. Por tanto, el patrón de cambio será más bien de aparición y coexistencia de nuevos y diversos instrumentos con los ya existentes más que de sustitución completa de los viejos por los nuevos.

(Artículo publicado en Economía y Mercado de El País en noviembre de 2010)

 

CONGRESO DE FINANCIACIÓN DE CONSUMO DE PAGOS Y RECUPEROS

Presentación en congreso de Financiación de Consumo, Pagos y Recupero: "El perfil del consumidor de productos financieros. Necesidades, hábitos y propensión al uso de tarjetas".

La presentación realizada en el congreso es un resumen de un Estudio más amplio sobre el mercado de tarjetas de débito para Uruguay realizado por el Servicio de Perspectivas Económicas y Sociales de Equipos.

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